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Chile a las puertas del plebiscito constitucional: claves de otra consulta con mal pronóstico – Noticias del mundo en Maracaibo

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ESPUELAZO PURO

Más de 15 millones de chilenos están llamados a las urnas el próximo domingo para decidir si aprueban o rechazan una nueva propuesta de Constitución que reemplace a la actual, vigente desde la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

El texto, de carácter conservador, es el segundo intento de reforma de la Carta Magna y, según los sondeos y la mayoría de expertos, es muy probable que fracase en las urnas como el de septiembre de 2022.

A continuación, algunas claves de la votación que polariza a la sociedad chilena:

Una «Kastitución»

La característica más definitoria de esta nueva propuesta, de 17 capítulos y 216 artículos, es que es opuesta a la anterior.

Está redactada por una convención conservadora y es defendida por quienes promovieron el rechazo del primer proyecto constitucional, conformado por una convención izquierdista que promovía una transformación radical de la institucionalidad chilena tras el estallido social de 2019.

Las elecciones al Consejo Constitucional le dieron en mayo al ultraderechista Partido Republicano, del excandidato José Antonio Kast, el poder de comandar el proyecto de la nueva Constitución.

De ahí que popularmente haya pasado a ser conocida como «Kastitución».

El texto cuenta con el apoyo de la derecha tradicional y algunos sectores de centro, que aseguran que garantiza libertad y seguridad y da estabilidad económica y jurídica al país.

Un «texto partisano»

La propuesta tiene en contra a las fuerzas progresistas, incluso del oficialismo de Gabriel Boric, aunque no lo dice abiertamente.

Por lo general consideran que es regresiva, centralista, populista y engañosa, y dicen que perpetúa el modelo neoliberal impuesto en el texto de Pinochet, que ha sido reformado decenas de veces en democracia.

La exmandataria socialista Michelle Bachelet (2006-2010 y 2014-2018) sostiene que la propuesta retrocede en derechos fundamentales y no une a los ciudadanos, incluso en temas de Estado como la seguridad.

«Es real mi preocupación –y estoy segura que la de muchos– de que esta propuesta no nos une como país. He conversado con mucha gente, tanto ciudadanos como expertos, y todos reconocen los riesgos y los peligros de este texto», expresó la exmandataria en una intervención difundida por el Partido Socialista de Chile en las redes sociales.

Según Bachelet, el texto perjudica a las mujeres, porque no reconoce la igualdad salarial y además pone «pone en peligro las tres causales» que permiten el aborto.

Por su parte, el expresidente Ricardo Lagos (2000-2006) dijo también que votará en contra porque es un «texto partisano» que no ayudará a cohesionar al pueblo chileno.

«Es infinitamente mejor»

Por su parte, otros dos expresidentes, el democristiano Eduardo Frei Ruiz-Tagle (1994-2000) y el derechista Sebastián Piñera (20188-2022), están a favor.

Según Piñera, el texto es «infinitamente mejor» que la propuesta anterior y que la actual Constitución.

«Primero, porque fortalece la libertad, la seguridad y la propiedad de los ciudadanos. Segundo, porque fortalece al Estado en su rol de resguardar el orden público, garantizar los derechos sociales y resguardar los equilibrios macroeconómicos», dijo el mes pasado en una entrevista con el diario El Mercurio.

«Tercero, porque cambia el sistema electoral existente y la absurda proliferación de partidos que tenemos hoy, mejora la calidad de las políticas públicas y la eficacia y transparencia del gasto público», agregó.

Desinterés y fatiga

Cuatro años de período constituyente ‘de facto’ han hecho mella en la población, que ha entrado en una fase de lo que muchos llaman «fatiga constitucional».

Muestra de ello es que según una reciente encuesta, el 47 % de los chilenos está no muy interesado o nada interesado en el plebiscito, que nada tiene que ver con la efervescencia que suscitó el anterior.

Muchos dudan además que el texto resuelva asuntos más urgentes, especialmente la inseguridad en un país que históricamente ha presentado uno de los niveles más bajos de violencia en la región.

Pronósticos pesimistas

Por ley, las encuestas en Chile solo pueden publicarse hasta 15 días antes de las elecciones.

Hasta el pasado día 2 de diciembre, la totalidad de las encuestas le atribuía la victoria al «En Contra», en algunos casos con más del 50 % de intención de voto.

Algunos sondeos, como el último de Cadem, divulgado a finales de noviembre, revelan sin embargo un repunte de seis puntos de la opción «A favor», hasta el 38 %, y una caída de tres puntos, al 46 %, de la opción «En contra».

No habrá un tercer intento

En lo que sí que parece haber consenso es que, en el eventual fracaso del texto el domingo, no habrá un tercer intento de reforma constitucional, al menos en el corto y mediano plazo.

Hace una semanas, en un evento en la ciudad de San Francisco, Boric aseguró que Chile tiene «desde hace algunos años, cierta incertidumbre, por ejemplo, en nuestro proceso constitucional».

«Les puedo asegurar que después del plebiscito, cualquiera que sea el resultado que el pueblo elija, ese proceso llegará a su fin», declaró el mandatario, que agregó que el país sudamericano necesita estabilidad.

A finales de noviembre, los diez partidos que integran la coalición de gobierno advirtieron que no apoyarán un tercer intento.

«Somos enfáticos en reiterar que hoy no hay espacio para seguir discutiendo acerca de la Constitución», aseguraron.

También entre la ultraderecha y la derecha tradicional impera la creencia de que no habrá un nuevo proceso en mucho tiempo.

Captura de pantalla.

«Creo que el plebiscito lo que pretende es cerrar un capítulo y espero que se hagan todas las autocríticas del caso», declaró el senador y exsecretario de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza.

«Este ha sido un camino errado, no hubo ‘una que nos una’ ni en la primera ni en la segunda vuelta. Ese tema hay que cerrarlo, hay que terminarlo y yo espero que con eso podamos trabajar más tranquilos», agregó.

Un test y un mal resultado para Boric

El plebiscito bien puede ser visto como un test de popularidad para Boric.

El mandatario izquierdista asumirá como una derrota cualquiera de los dos resultados. Un eventual rechazo al texto será muestra de la incapacidad del oficialismo de salir de la Constitución de Pinochet y en caso de aprobación será interpretado como un nuevo gol de las fuerzas conservadoras.

Además, el resultado será leído en clave electoral, pues entre 2024 y 2025 hay elecciones municipales, de gobernadores, parlamentarias y presidenciales.

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